Diciembre 2008 La revuelta no es una utopía

Diciembre 2008

La revuelta no es una utopía.

La violencia se refleja en las situaciones cotidianas de presión física y mental ejercida por el poder, pero hay ciertos momentos de sublevación en los que devolvemos el trato recibido. A lo largo de la historia, mucha gente se ha dado cuenta de la presión con la que vivían y por consiguiente, buscado la forma de conseguir la robada y ansiada libertad.

La violencia social surge como respuesta a la violencia cotidiana de los dominantes, de muchas y diversas formas; la lucha social se manifiesta en todo momento a nuestro alrededor. El poder trata de degradar estas revueltas sociales y hacerlas parecer simples desordenes de la sometida normalidad.

Este deseo del pueblo para obtener la libertad debe ser la fuerza para impulsar el cambio y reorganización del “Estado de sumisión” en el que vivimos. Dichas rebeliones y motines constituyen una importante herencia en la lucha de la gente oprimida y enriquecen con nuevas características la batalla para la libertad social y la anarquía.

La revuelta de diciembre no tuvo su origen exclusivamente en los lamentables hechos acontecidos en ese momento, sino que fue consecuencia de la lucha social llevada a cabo desde hace muchos años.

Sábado 6 de diciembre de 2008.

Un policía asesina a Alexandros Grigoropoulo. Este hecho desemboca en los acontecimientos más importantes y significativos desde el periodo de la Guerra civil griega. Tras el asesinato, numerosos conflictos surgieron en la zona y como consecuencia, la Universidad Nacional Técnica de Atenas fue ocupada por los estudiantes. En muy pocas horas los conflictos se extienden por todo Atenas, así como las ocupaciones de otras universidades como la Universidad de Económicas y Empresariales y la Universidad de derecho.

Los conflictos se sucedieron por toda Grecia. La Universidad Nacional Técnica de Atenas, bajo ocupación estudiantil, se convierte en el centro de las revueltas no solo en los primeros días sino en todo el período.

Domingo 7 de diciembre de 2008.

Los motines llegan a su punto cumbre. Las manifestaciones y los altercados en toda Grecia y especialmente los ocurridos en Atenas muestran lo que ocurrirá en los días posteriores.

Lunes 8 de diciembre de 2008

Los colegios son cerrados por la espontánea acción de los estudiantes. Éstos atacan las comisarías de todo el país y consiguen cortar gran parte de las calles de las principales ciudades griegas. Al llegar la tarde, pese a los llamamientos hacia la calma por parte de las autoridades, en las principales manifestaciones, se atacan todos los símbolos del estado, capitalismo y consumismo. Los edificios del gobierno y de las instituciones capitalistas son quemados. La metrópolis está en llamas.

Martes 9 de diciembre de 2008.

El día del funeral de Alexandros. Los conflictos estallan en Sintagma (plaza central de Atenas), alrededor del cementerio y en muchas otras ciudades como Tesalónica, mientras que por la noche los principales altercados continúan en los alrededores de las universidades ocupadas. Las revueltas de diciembre muestran la desobediencia general contra el estado y las instituciones.

Las manifestaciones, los conflictos y los ataques a objetivos gubernamentales y capitalistas en las dos semanas posteriores no solo en todo Grecia, sino en el extranjero, hicieron tambalearse a las instituciones y autoridades. Además, las ocupaciones de las universidades, colegios y otros edificios públicos contribuyeron al progreso de la acción colectiva. Dicho progreso fue organizado sin ningún tipo de jerarquía y las decisiones fueron tomadas por todos con el propósito de extender las tácticas revolucionarias.

La represión estatal se encuentra infiltrada en todas las actividades sociales. Calma, orden y seguridad son algunos de los eslóganes utilizados para proteger los intereses del poder. Durante este período 303 personas fueron arrestadas, 68 de las cuales se encuentran capturadas en las celdas de la democracia. La solidaridad mostrada continuamente con estos prisioneros, de muy diversas formas, forma parte del desarrollo y progreso de esta lucha.

No se trató de una revuelta juvenil, sino de una revuelta social en la que todo el que se sentía oprimido participó. Tampoco hubo ningún tipo de innovación o teoría revolucionaria, simplemente acciones sin intermediarios sumadas a la conciencia individual, que aproximaron a la gente a la consecución de la tan esperada libertad. Los hechos tuvieron lugar en Grecia, sin embargo, los movimientos llevados a cabo en el extranjero reflejan solo una pequeña parte de la rabia que el pueblo oprimido siente. Estos hechos son una señal de la disolución y ruptura del estado y toda autoridad.

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